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Mujeres, Madres y Ex`s.


Esto va sobre los acuerdos entre mujeres para un mundo mejor para nosotras, o cómo repensar algunas formas de competencia para transformarlas en nuevas relaciones de cooperación consciente… también se incluye en la misma onda del escrito anterior, sobre los temas incómodos de enamorarte de alguien con Ex, de ser una Ex, o de relacionarte con tus propios Exs.
Advierto que no se trata de descubrir el agua tibia, es más, creo que son reflexiones que vienen del más básico sentido común, de la aplicación simple de la regla de oro de la Ética: “A los demás, lo que quisieras para ti”.
A tí que me lees: espero se te antojen pensamientos en voz alta, preguntas compartidas con otras mujeres, no todas con respuesta definitiva, es más, me gusta la idea de asomarnos a cada cuestión y concebir las respuestas como un proceso de construcción colectiva.


¿Y qué tal si cambiamos el punto de vista desde el que nos han enseñado a ver el mundo?

Si te animas a cuestionar un rato lo que nos enseñaron, aquí te dejo las situaciones y preguntas (las que a mí se me ocurren, puedes aportar las que te provoque) como piezas de Lego sueltas y la invitación a construir un mundo a nuestra medida:

1. Amas a alguien que tiene hijes con otra mujer.

¿Qué tal si cuando te corresponde compartir con los hijes de tu pareja, echamos de lado la idea común de cuidar del hije porque es hije del ser que amas y has decidido aceptarle porque es parte del “paquete”, y decides conscientemente hacerlo pensando en que también es hije de otra mujer, y que ella en el tiempo que tu dedicas a su cuidado cuando está contigo, puede dedicarse unas horas a sí misma lejos del rol agotador de la maternidad?


¿Qué sentirías si en vez de la aceptada idea de que construirás afectos con el pequeñe por “amor al progenitor”, te permites hacerlo dándose ambos: hije que llega y tú, la oportunidad de conocer a un ser humano nuevo que puede enriquecer tu vida?.


Ante esto, soy de las que cree que el hecho de que la madre del hijo de tu compañere sea feliz y viva plena, te garantiza entre otras cosas que no se ocupará de incomodarte, pues quien es felíz, no jode, y seguramente -con el tiempo- ambas ganarán una aliada.


2. El miedo a ser desplazada o la necesidad de competir por el amor del compañere, con les hijes de la anterior unión…


Como compañera de un hombre con hijes, si algo resultaría sensato es propiciar, apoyar y celebrar el ejercicio de una paternidad responsable, coherente, amorosa, en vez de ver a les pequeñes como quienes vienen a competir por la atención o el amor. Piensa en la forma en que desearía que el padre de tus hijes se relacionara con ellos y contigo si llegado el momento no estuvieran juntes.


3. La relación con la madre, de los hijos de tu pareja…


Estoy cansada de ver cómo entre mujeres existe una aparentemente competencia automática, entre las ex y las actuales compañeras, aún sin conocerse. Agotador como resulta, me pregunto:
¿Y qué tal si en vez de preocuparte por competir con la madre del hije de tu compañere, le ves como una aliada? al fin de cuentas, vínculo común a un falo de la discordia puede tener fecha de caducidad, no obstante existen otros vínculos comunes con ella que pueden resultar más poderosos: el ser compañeras de género, con heridas, necesidades y luchas en común es algo que no caducará.


4. Puede que haya o no hijos, pero hay pasado…


Qué tal si en vez de mirar al pasado de la persona que te enamoraste como un fantasma que despierta tus miedos e inseguridades, le miraras con respeto y agradecimiento por ser parte de la historia que ha permitido que hoy disfrutes del ser humano que amas? ¿Acaso no somos la suma denuestras experiencias?. e pregunto ¿Por qué darle vida a fantasmas del pasado, cuando (y mientras) el amor es vida y presente? Se me antoja que llevarse bien con el pasado sea cuestión de límites sanos, de acuerdos honestos, de heridas curadas, de confianza, de lealtad.


5. Cuando la madre del pequeñe y la Ex eres tú.


La competencia de las nuevas compañeras con las Ex´s a la que me refería arriba, solo es posible si hay dos partes en disputa. Demos una vuelta a la tortilla , y ahora imagina que la madre y Ex, eres tú. ¿Qué tipo de Ex eres?
¿Qué tal si como madre separada de un hombre que hoy rehace su vida con otra mujer, te atreves a retar esa vieja idea de compararte con la nueva, de sentir en ella una amenaza a tu relación con tus hijes, que tal si en vez de cargar con el peso de esa tan común mirada de la competencia y la comparación, te propones a mirarla como una aliada en la formación de tus hijes?


¿Te atreves a mirar a la nueva compañera como una aliada en la relación de tus hijes con su propio padre? ¿Como una aliada tuya en tu crecimiento? Porque si algo es cierto es que el tiempo que tus hijes comparten con ella en el nuevo hogar que su padre ha constituido, es tiempo que ganas ¡para ti! ¡Para descansar de la poco romántica y bastante afanosa tarea que es la maternidad, y puedes hacer lo que te venga en gana!


¿Es tan difícil desearles felicidad? Recuerda que lo que tus hijes necesitan es padres felices, y no juntos. Recuerda las razones por las que no están juntos, por las que su historia (la de ustedes, sí, de tu ex y tuya) terminó, y agradece lo que te enseñó, y a partir de allí todo lo que lograste. Aprecia que hoy tienes una nueva oportunidad de re-conocerte, re-inventarte, de probar y disfrutar. Ella, la nueva mujer en la vida de nuestros hijes y ex, merece nuestros mejores deseos, si ella es feliz y tiene una relación constructiva con el padre de tus hijes, elles serán quienes más se beneficien.


Una mujer en construcción de sus autonomías, sorora, en esta batalla por desaprender los resabios que nos sembró el patriarcado, se aleja del victimismo, del “pobrecita yo”, y de la manipulación de su ex a través de sus hijes. No seas de las que daña la imagen del padre, ni de las que convierte en casa con historias retorcidas en brujas malvadas a la “madrastra” de tu hije, a la larga el verdadero perjudicado es ese pequeñe que llamas “lo más importante de tu vida”, a la larga también crecerá y sacará sus conclusiones.


Madre sí, pero primero Mujer. Ex también, pero no carga, no cadena, no hiedra venenosa para otras. Mujer, ante todo Mujer, capaz y suficiente, que encara como madre una labor compartida sin usar a sus hijes para limitar la libertad o agredir la felicidad ajena. Madre sí, Ex también, primero Mujer y luego Feminista, conquista su autonomía para compartir desde la completitud y no desde la dependencia, para criar hijes libres, con padres felices y que desde el ejemplo enseñan que lo único que es permanente en la vida es el cambio y la evolución.


No digo que sean tareas fáciles. No digo que todas las mujeres tengamos el mismo nivel de consciencia para relacionarnos sanamente entre nosotras…pero todo viaje comienza con el primer paso, y personalmente creo que si por algún lado hay que empezar es visibilizando las cosas, las interacciones y las múltiples combinaciones de situaciones, en las que algún día podemos vernos involucradas, y reflexionando sobre las formas en que hasta ahora se nos ha enseñado a responder.

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